Monitorización Continua | Registro del PIC

Registro de la presión intracraneal (PIC)

Es un procedimiento muy sencillo y útil.  Consiste en introducir un delicado sensor  dentro de la cabeza y  registrar la presión que se tiene dentro del cráneo, en especial durante las  horas nocturnas del sueño (Figura 1).

Generalmente se emplea para monitorizar a personas que han sufrido un golpe en la cabeza, pero cuando se registran las ondas de presión de forma continua, el trazado proporciona  información muy valiosa en  todos los trastornos donde se ve alterada la dinámica del líquido cefalorraquídeo, como en la hidrocefalia , en la hipertensión intracraneal benigna ( pseudotumor cerebral), o en las fístulas espontáneas  de líquido cefalorraquídeo , por poner unos ejemplos. Sirve -y es imprescindible- bien para el diagnóstico de lo que realmente  está causando el problema en algunos pacientes, o para elegir el tratamiento  más apropiado en determinadas circunstancias.

La monitorización continua de ondas de presión intracraneal (PIC) es un método seguro y fiable para seleccionar los pacientes con trastornos cognitivos candidatos a la cirugía

La monitorización continua de ondas de presión intracraneal (PIC) permite un estudio cuantitativo y cualitativo de la ondas de PIC para determinar alteraciones de la dinámica del líquido cefalorraquídeo como las que ocurren en la Hidrocefalia Crónica de Adulto y en la Hipertensión Intracraneal Idiopática.

Entre el 10 y el 20% de las demencias son abordables con tratamientos terapéuticos y potencialmente curables y de éstas, alrededor de un 10% son diagnosticadas como Hidrocefalia Crónica de Adulto (HCA), para la que sí existe un tratamiento quirúrgico eficaz.

Por ese motivo, es de vital importancia realizar un estudio preciso y completo de los pacientes con trastornos cognitivos La monitorización continua de ondas de presión intracraneal ha objetivado que los pacientes con una hidrocefalia crónica del adulto puedan presentar en casos aislados episodios de hipertensión intracraneal, mientras que en otros muchos es frecuente la aparición de patrones característicos de alteraciones severas de la dinámica del líquido cefalorraquídeo. La monitorización continua es la exploración más sensible y específica que puede aplicarse en el diagnóstico de la Hidrocefalia Crónica de Adulto. Sin embargo, en la actualidad esta exploración no se realiza de forma rutinaria en la mayor parte de servicios de neurocirugía de nuestro país.

La utilización de la monitorización continua de ondas de presión intracraneal consiste en la implantación de un sensor durante un periodo mínimo de 3 días. La colocación del sensor puede realizarse bajo anestesia local en pacientes colaboradores y bajo sedación en aquellos agitados.

El hospital Quirónsalud Murcia ha puesto en marcha una Unidad de Memoria y Trastornos Cognitivos para un diagnóstico preciso y el tratamiento integral de los pacientes que padecen demencia, como el Alzhéimer. Durante este tiempo han sido evaluados individuos con diferentes procesos a los que se ha proporcionado un tratamiento personalizado en función de sus necesidades.

El principal objetivo de esta nueva unidad es estudiar al paciente desde los múltiples ángulos que presenta la enfermedad: neurológico, neuropsicológico, neurofisiológico, neuroradiológico y neuroquirúrgico, entre otros, con el fin de establecer un diagnóstico riguroso. Pocos centros en España están dotados de un equipo multidisciplinar tan completo como este, que trabaja de forma conjunta, con el objetivo de detectar los casos precoces de la enfermedad –para permitir el tratamiento inicial temprano que retrase su evolución- y discriminar aquellos con una causa tratable, como la Hidrocefalia Crónica de Adulto.

Ejemplo número 1: Pseudotumor cerebral

Paciente con pérdida visual en el ojo  izquierdo- no causada por enfermedad ocular alguna- y dolor de cabeza.

El registro de presión mostró unas ondas de  presión anormales (Figura 2), en especial cuando la paciente dormía por la  noche, confirmando la sospecha de que la verdadera causa de la pérdida visual y delos dolores de  cabeza era una presión anormal elevada dentro del cráneo . Se le conoce como hipertensión  intracraneal benigna o pseudotumor cerebral que no es tan benigna ya que, a veces, puede dejar ciega  a una persona si no recibe tratamiento a tiempo.

Ejemplo número 2: Fístula espontánea de líquido cefalorraquídeo

Paciente con salida espontánea por la nariz  de líquido cefalorraquídeo (líquido que todos tenemos dentro de la cabeza).

Figura 3: Fístula de líquido por la nariz (Rinorrea).

Aparte de la incomodidad, el mayor peligro es que los gérmenes entren dentro de  la cabeza por el sitio por donde se está perdiendo el líquido y provoquen una  meningitis y, en el peor de los casos, la muerte.

Es urgente, pues, tapar el  orificio que comunica el interior de la cabeza con el interior de la nariz.

Cuando registramos la presión que tenía  dentro de la cabeza esta paciente, nos dimos cuenta de que la tenía elevada  (figura 4). Por consiguiente esa presión más alta de lo normal había sido la  responsable de horadar la base de cráneo y producir la “gotera” por la nariz de  la enferma. Normalizar la presión de la cabeza era, pues, el tratamiento  adecuado y no solo tapar el orificio de la “gotera”. Tapar el orificio sin  tratar la presión anormal elevada hubiera conducido, antes o después, a la  recidiva de la “gotera”. Además, como sucedió en esta enferma, al normalizar la  presión desapareció la rinorea y no hubo necesidad de operar la fístula de  forma directa.

Figura 4: Registro nocturno de presión.

Se observan un tren de ondas de presión altas y anormales, propias de una hipertensión intracraneal benigna. Si no se corrige esta tensión alta dentro de la cabeza, la fístula del líquido no se curará o, probablemente, recidivará pronto.