Tratamiento del Síndrome del Piramidal

Con relativa frecuencia se confunde la ciática provocada por una hernia discal lumbar, con el dolor que produce una lesión del musculo piramidal, debido a que no existen pruebas  específicas que lo diagnostiquen. El tener este síndrome siempre en mente y realizar las maniobras que conducen a consolidar la sospecha, aumenta la incidencia de su diagnóstico y evita cirugías inútiles de columna vertebral, tales como una hernia discal.

El músculo piramidal es un músculo profundo de la zona glútea. Interviene en varios movimientos de la cadera y está íntimamente relacionado con el nervio ciático a su salida de la pelvis. Cuando está lesionado se espasmodiza y comprime los nervios colindantes. Es habitual encontrar  puntos dolorosos en su palpación profunda.

Hasta ahora el tratamiento del síndrome piramidal era con frecuencia frustrante, bien por la escasa mejoría o por la recidiva temprana.

En la ilustración, se muestra la situación del músculo piramidal , en la profundidad de la región glútea. El tratamiento inicial es fisioterapéutico, acompañado de antiinflamatorios y analgésicos.

Si el tratamiento inicial fracasa, y de forma temprana, está indicada una infiltración del músculo piramidal , guiada con ecografía, lo que realizo en colaboración con el Dr. Vicente Roqués, del equipo de la Unidad de dolor del Servicio de Anestesia del Hospital Quirón Murcia. 

El procedimiento inicial es la infiltración con antiinflamatorios esteroideos y un anestésico local. La desaparición inmediata del dolor o la mejoría drástica del cuadro clínico, confirma el diagnóstico y procedemos, en un segundo tiempo, a una nueva infiltración  con toxina botulínica.

Esto proporciona una relajación muscular (reposo) que dura un mínimo de cuatro meses y da oportunidad a la curación del músculo espasmodizado por la lesión y a la descompresión duradera del nervio ciático.

En la fotografía, la modelo muestra una posición en la que se provoca el «estiramiento» del músculo piramidal.

En todo el proceso es fundamental corregir los posibles alteraciones biomecánicas desde pies a caderas, así como evitar  defectos posturales y realizar estiramientos diarios del musculo piramidal. La fisioterapia es necesaria.

La cirugía (sección abierta o endoscópica del musculo piramidal para liberar la compresión del nervio ciático) está postergada al último lugar, cuando se tiene la certeza de la presencia del síndrome y ha fracasado todo lo demás.

Infiltración del músculo piramidal guiada por ecografía. Región glútea derecha. La flecha roja señala al músculo piramidal que aparece más oscuro que el resto de los músculos.

Con la ventana de doppler, se observan pulsar los vasos glúteos sobre la cara interna del músculo piramidal. Las arterias aparecen en rojo y las venas en azul.

La aguja se introduce en el músculo piramidal para infiltrarlo con toxina botulínica bajo control ecográfico.