Tratamiento

En otros campos de la medicina,  el tratamiento se establece tras realizar un preciso diagnóstico que  generalmente se confirma mediante pruebas o tests apropiados. El médico  prescribe entonces un tratamiento que ha demostrado ser eficaz para el  diagnóstico en cuestión. Esto no sucede con el Whiplash. La mayoría de las  veces, el médico solo tiene las quejas subjetivas del paciente y no existen  tests que confirmen que existe una lesión.

Las radiografías, el TAC y la RNM  son normales en la mayoría de los casos. Esto no significa que no exista  lesión, sino que la sensibilidad de estas pruebas -a día de hoy- para  detectarla, no es adecuada.

Nuestro equipo, sin embargo, ha  encontrado en un porcentaje no despreciable de casos de Whiplash crónico,  indicios de inestabilidad segmentaria cervical que, al corregirla, han  solucionado los problemas que venía arrastrando el enfermo –a veces durante  muchos años-. En esas cirugías hemos encontrado, con frecuencia y de forma  sorprendente, roturas del ligamento  longitudinal  común posterior, justo a nivel donde existía –de forma sutil- sospecha  radiológica de inestabilidad segmentaria cervical. Una experiencia inestimable  de la que se han beneficiado muchos de nuestros enfermos, que han recuperado  una calidad de vida que ya tenían olvidada.

Desde  el punto de vista general y a nivel de la asistencia de estos enfermos por los  Sistemas de Salud, podemos decir que difícilmente se puede dirigir un  tratamiento hacia algo que no se sabe. Existen muchas posibilidades de realizar  un diagnóstico erróneo y, por consiguiente, los tratamientos son inefectivos , como han demostrado múltiples estudios y revisiones.

Cuando falla la recuperación del  paciente, se despierta en él la expectativa de la compensación mediante litigio  y se introduce un factor que distorsiona su evolución.

Existe evidencia de que los pacientes tienen mejor pronóstico  cuando se les recomiendan incorporarse cuanto antes a su trabajo habitual y se  les limita el uso del collarines blandos y analgésicos el menor tiempo posible  en combinación con ejercicios en casa , estimulando la realización de  actividades que puedan tolerar bien.

En la fase crónica, se han publicado  buenos resultados con el dolor cervical –y el  estrés psicológico que suele acompañar al WAD crónico-  mediante la desaferentación de las cápsulas  articulares sospechosas, con técnica de radiofrecuencia ( neurotomía percutánea de la rama medial de ramo cervical dorsal).

La manipulación cervical -técnica habitual en la rehabilitación de estos pacientes. debe de evitar provocar dolor, ya que se  piensa que este favorece el proceso de “sensibilización central” (ver el capítulo «mecanismo lesional»).

Con el tratamiento “multimodal”  de los pacientes don Whiplash crónico  (que incluye fisioterapia ocupacional  con diagnóstico y manejo neurosicológico), se  ha publicado un retorno al trabajo –completo o parcial- en el 92% de los casos.

Nuestra conducta ante el dolor cervical crónico del whiplash

Como neurocirujanos, investigamos la presencia de una  alteración relacionada con el golpe que esté en concordancia con la clínica del  paciente, ya sea una hernia discal , estenosis del canal vertebral o cualquier  otra patología que se haya producido en   el accidente, o que, como consecuencia del mismo, esté produciendo dolor  o lesionando cualquier estructura nerviosa.

En especial investigamos signos de inestabilidad segmentaria a nivel de las vértebras cervicales ya que, si existe, el paciente no  solucionará su problema hasta que aquella sea corregida.

En el Whiplash crónico, si encontramos signos de lesión de  las cápsulas articulares cervicales en la exploración clínica  y se confirma en los test diagnósticos,  procedemos a la desaferentación de las mismas mediante neurotomía percutánea con radiofrecuencia.

El enfoque multidisciplinar, se completa con fisioterapia  ocupacional. La neuropsicología de nuestro equipo, estudia –y trata- las  implicaciones del estrés en el paciente.

El objetivo es la desaparición del dolor y el estrés  psicológico asociado, junto con  la  incorporación al trabajo habitual del accidentado.